País Vasco francés

Es curioso cómo uno deja que la monotonía se adueñe de su vida.

Te metes en tu piso después del verano y ya cualquier plan da pereza. Se acabó, basta de excusas, móntate en el coche que hoy quiero dar una vuelta por un sitio diferente. Y ahí estás una hora más tarde, delante del mar comiendo un pastelito de crema y disfrutando de unas vistas espectaculares.

A unos pocos de kilómetros de San Sebastián todo cambia. Seguimos viendo palabras en euskera pero todo respira un aire diferente. En efecto, todo es muy vasco-francés.

Un paseo mañanero por los puentes de Bayonne y nos acercamos a Biarritz.

Tienditas de ropa, pastelerías sacadas de un cuento y unas playas que te atraen cómo cánticos de sirenas: “ven, ven…”. Me quiero quedar aquí para siempre.

Comemos una buena ensalada en una de esas terrazas tan parisinas y para bajar la comida nos damos un buen paseo rodeando el puerto de los pescadores hasta llegar a la Roca de la Virgen. Wow.

Llega la hora del café. ¿Entramos? Venga por un día…

El gran Hotel du Palais. Uno de esos sitios en los que entras y te quedas directamente sin respiración. Nos faltan los vestidos largos y los sombreros de bombín. Y vaya vistas, esa piscina debería ser pecado.

Vámonos a dar un paseo por Saint Jean de Luz, que me apetece ver el atardecer entre los barcos.

Nos hemos quedado con ganas de más, así que volveremos. Y pronto.

 

 * Fotos de Holasoylucia